sábado, 26 de febrero de 2011

Hermanos


Cuando era chiquita estaba todo el día con él.

A la mañana me despertaba, me ayudaba a cambiarme, me peinaba y me preparaba el desayuno. En vacaciones no tenía problemas en pasar toda la mañana jugando conmigo: carreras con autitos, a las barbies, a hacer tortitas de barro... Era el que me llevaba a la escuela, a hacer las compras; el que me dejaba hacer yo que yo quería, porque siempre me cubría.

Ahora que crecí estamos distanciados, pero eso sigue vivo. Somos hermanos, nada más importa.

Y ahora tengo la suerte de encontrarme con una gran amiga convertida en parte de la familia, y la recibo con los brazos abiertos. La historia se repite.

Somos hermanas: el instinto está vivo entre nosotras, igual que el amor y la confianza. No puedo pasar un día sin verla porque me muero.

Ella no forma parte de mi vida, ella es mi vida.

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